martes, 9 de diciembre de 2008

Cuando no tienes nada que decir, lo mejor es mantener boca cerrada. Trata de hablar sólo cuando es necesario, cuando tengas o quieras hacer saber algo, opinar, sugerir, acompañar, calmar... Te dirán timido, antipatico, tal vez ausente. Pero yo diría presente, observador, en silencio. Estamos, sólo que callados, distantes, ocultos quizás, pero estamos. Basta mirar, prestar un poquito de atención para notarnos, descubrirnos; saber que siempre estamos, que nunca nos vamos. Siempre estamos, para el que lo necesite, o el que tal vez no. Bastará con buscarnos y encontrarnos, en el bullicio o el silencio; en la tranquilidad o en lo intranquilo. Disfruten a los que tienen. Habla con los que te rodean. No te pierdas la oportunidad que te da la vida, la oportunidad que te da el aliento, la voz que nos permite hablar, o el silencio que nos permite callar. Sólo vive !

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